Madre de tres hijos – Aunque los doctores dijeron que era imposible
Madre de tres hijos – aunque los doctores dijeron que era imposible.
Tenía veintitantos años, estaba sentada en el consultorio de mi ginecóloga y me soltaron un diagnóstico tras otro: SOP (Síndrome de Ovario Poliquístico), exceso de hormonas masculinas y, más tarde, un prolactinoma (un tumor benigno en la hipófisis). El pronóstico fue claro y cruel: “Lograr un embarazo no será posible para usted sin ayuda médica.”
Pum. Ese golpe dolió.
Y por si fuera poco, vino inmediatamente una segunda frase: “Vuelva a tomar la pastilla anticonceptiva. De lo contrario, sus ovarios se van a secar y será aún más difícil quedar embarazada si es que algún día lo busca.”
Lo que hasta el día de hoy me preocupa y me enoja profundamente es que a la medicina convencional casi no le importa qué síntomas o diagnósticos tengas. La respuesta casi siempre es la misma.
Piel con imperfecciones. Acné. Síndrome Premenstrual. SOP. Amenorrea (ausencia de la regla). Prolactinoma. Hormonas masculinas altas. Sangrado muy abundante. Cólicos dolorosos. Endometriosis. Miomas. Quistes. Ciclo irregular. Cambios de humor. Pérdida de la libido. Migrañas relacionadas con el ciclo.
¿La solución? La pastilla. Siempre la pastilla.
A mí me la recetaron cuando tenía apenas 14 años, por problemas en la piel, como a tantas de nosotras. Cuando la dejé a mis veintitantos, pasó absolutamente nada. Ni una regla. Ni un sangrado. Sin ciclo. Me sentía fatal. No me sentía mujer por completo. Desconectada de algo que en ese momento ni siquiera podía nombrar. Lo intenté todo: homeopatía, Medicina Tradicional China, acupuntura, cambios en la alimentación, yoga diario, meditación regular. Mi periodo seguía sin volver.
Hoy soy madre de tres niños maravillosos. Completamente sin hormonas artificiales.
Lo que la mayoría de las mujeres no sabe: El sangrado por la pastilla no es una regla real#
Esto es lo primero que te quiero decir hoy, porque a mí nadie me lo dijo en ese consultorio: El sangrado que tienes en la semana de descanso de la pastilla no es una menstruación real. Es simplemente un sangrado por deprivación o abstinencia provocado artificialmente.
La pastilla no regula tus hormonas, apaga por completo la producción de tu propio cuerpo. Tus ovarios se van a dormir profundamente. No hay ovulación natural, no hay progesterona propia, no hay estrógeno propio. En su lugar, día tras día, tomas hormonas esteroideas sintéticas de reemplazo.
Cuando dejas la pastilla y tu regla no llega, no significa que tu cuerpo esté descompuesto. Significa simplemente que olvidó cómo comunicarse en su propio ritmo natural. Y esa es una diferencia psicológica enorme para la confianza en ti misma.
Mi camino de regreso a mi propio poder#
Pasé un año intentando todo lo que la medicina natural tenía para ofrecer, y aun así el sangrado no volvía. El verdadero punto de inflexión llegó cuando dejé de tratar a mi propio cuerpo como si fuera una obra en construcción defectuosa.
Empecé a ir más profundo y a preguntarme: ¿Qué me hace realmente mujer? ¿Solo soy femenina si sangro, uso faldas y cumplo con cierta imagen? Me di cuenta de que no tenía nada que ver con eso. Se trataba de conectar con toda la gama de mis emociones, sin condiciones ni pretextos.
Por fin me permití estar enojada cuando sentía enojo. Aprendí a poner límites claros cuando necesitaba espacio. Me permití sentir todo lo que pedía ser sentido, en lugar de hacerme chiquita o esconderme.
A través de este profundo trabajo interno, liberando viejos sistemas de creencias, masajes de fertilidad regulares y una mezcla hormonal espagírica, sucedió lo que los médicos consideraban imposible: Después de seis años, mi periodo regresó por sí solo. Completamente sin químicos, sin inhibidores de prolactina.
Cuando Mirco y yo decidimos tener hijos, me embaracé de inmediato. Sí, también tuvimos que atravesar el profundo dolor de un bebé estrella a las ocho semanas. Pero mi cuerpo ya había entendido que sí podía. Con los siguientes embarazos no hubo ningún problema. Tres hijos. Todos sin intervención médica.
Lo que te puede ayudar en tu camino#
Cada cuerpo es único y yo no soy doctora. Lo que comparto aquí contigo viene de mi propia experiencia y de años de trabajo intensivo con mujeres. Si tienes el deseo de embarazarte o simplemente quieres regresar tu ciclo a su balance natural, estos son los tres pilares que transformaron mi base:
1. Una rutina de mañana suave
La forma en que inicias el día influye por completo en todo tu sistema nervioso y hormonal. Evita el café en ayunas e intenta regalarte 20 o 30 minutos por la mañana para ti:
- Limpieza de lengua y cepillado de dientes: para eliminar las toxinas que tu cuerpo expulsó durante la noche
- Agua tibia con limón o agua caliente de jengibre: estimula la desintoxicación y equilibra tu pH
- Movimiento suave: unos saludos al sol y una meditación cortita para enraizarte en tu cuerpo
- Desayuno calientito: un tazón de avena o mijo con canela y nueces apapacha y calienta tu útero desde adentro
2. La sabiduría de tu útero
Tu útero es mucho más que un órgano físico. Es un centro de energía y a menudo guarda las historias no contadas, los miedos o los traumas de tus madres y abuelas. Pregúntate conscientemente: ¿Cómo vivió mi madre su feminidad? ¿Qué me enseñaron sobre mi cuerpo? Sanar este linaje ancestral puede liberar bloqueos que ningún suplemento en el mundo logrará alcanzar.
3. La medicina natural como un impulso suave
Los masajes de fertilidad son una herramienta hermosa: promueven la circulación hacia los órganos pélvicos y ayudan a tu sistema a salir del modo estrés para entrar en una relajación profunda y apertura. Las esencias espagíricas también pueden darle un empujón sutil a tus hormonas para que recuperen su autorregulación. Lo más importante: busca a alguien que te acompañe y te vea como un ser humano completo, no solo como un diagnóstico caminando.
Tu diagnóstico es una foto del momento, no una sentencia#
Por favor, no dejes que te asusten en el consultorio. No digo que ignores los diagnósticos médicos, pero sí digo que jamás tienen que tener la última palabra sobre ti y tu vida.
La mente mueve a la materia. Confía en tu intuición y en la infinita y profunda sabiduría de tu cuerpo. Tú ya llevas el poder creador dentro de ti. Solo tienes que recordarlo.
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